- El costo no es una cifra única: la tarifa del IMPI se paga por solicitud y por cada clase de la Clasificación de Niza en la que se pida protección.
- El gasto que más dinero ahorra es el más barato: la búsqueda de anterioridades antes de presentar, porque la tarifa pagada no se devuelve si la marca se niega.
- Al presupuesto inicial hay que sumar la declaración de uso real y efectivo y la renovación cada diez años; omitirlas puede costar el registro completo.
Es una de las primeras preguntas de cualquier empresa que va a proteger su marca, y la respuesta honesta es que no hay una cifra única. El costo se integra por partes, y la parte que decide si el dinero rinde o se pierde no es la tarifa oficial.
Cómo se integra el costo
1. Tarifa oficial del IMPI. Se paga al presentar la solicitud y se cobra por cada clase en la que se pida protección. El IMPI publica su tarifa y la actualiza periódicamente, por lo que hay que consultar la vigente al momento de presentar.
2. Número de clases. Aquí está la variable que más mueve el presupuesto. México usa la Clasificación Internacional de Niza, que agrupa productos y servicios en 45 clases. Una marca no se protege "en general": se protege para los productos o servicios de las clases solicitadas. Una empresa que fabrica y además presta un servicio relacionado normalmente necesita al menos dos clases, y cada una se paga por separado.
3. Búsqueda de anterioridades. Es opcional y es el mejor dinero que se gasta en todo el proceso. Consiste en revisar si existen marcas iguales o similares ya registradas o en trámite que puedan impedir el registro.
4. Honorarios profesionales. Varían según la complejidad: si hay que diseñar la estrategia de clases, redactar la descripción de productos y servicios, o atender oficios del Instituto.
El costo que no se ve: presentar sin buscar antes
Este es el punto que cambia la conversación. La tarifa que se paga al IMPI no se devuelve si la marca se niega. Si se presenta una solicitud que choca con una marca anterior, el resultado es un oficio de impedimento y, con frecuencia, una negativa. El dinero de la tarifa ya se fue, hay que empezar de nuevo con otro signo, y en el intermedio la empresa siguió invirtiendo en una marca que no puede usar en exclusiva.
Peor aún es el caso de quien nunca registró, construyó reputación durante años y un día recibe un requerimiento del titular de una marca idéntica. Ahí el costo ya no es una tarifa: es cambiar de nombre, rehacer señalización, empaque, dominio y material comercial.
Los costos posteriores que hay que presupuestar
- Declaración de uso real y efectivo. Debe presentarse dentro del plazo que marca la ley una vez concedido el registro. No hacerlo puede provocar que el registro caduque.
- Renovación. El registro dura diez años y es renovable indefinidamente, pero la renovación hay que solicitarla dentro de los plazos previstos y tiene su propia tarifa.
- Vigilancia. Detectar solicitudes de terceros similares a su marca para poder oponerse a tiempo.
- Inscripción de licencias o transmisiones, si la marca se licencia o se vende.
Cómo optimizar el presupuesto
Empiece por definir con precisión qué productos y servicios necesita cubrir hoy, no todos los que imagina para el futuro. Haga la búsqueda antes de presentar. Y priorice: si el presupuesto es limitado, proteger bien la clase principal vale más que proteger a medias cuatro clases.
Este artículo tiene fines informativos. Los montos, umbrales y plazos cambian; recomendamos verificar el texto vigente publicado en el Diario Oficial de la Federación antes de tomar una decisión.