- Antes de aliarse con una empresa de tecnología para digitalizar un proyecto social, la organización debe fijar reglas claras desde el día uno para evitar que la plataforma técnica se adueñe del modelo.
- El Convenio de Co-creación y Secreto Industrial debe dejar explícito que el diseño del estudio y el método de intervención pertenecen a la organización, con libertad de replicarlo y de cambiar de proveedor de software.
- El registro ante INDAUTOR del protocolo de investigación y los manuales educativos como Obra Literaria otorga una "fecha cierta" que demuestra la autoría original ante cualquier intento de plagio.
Muchas Sociedades de todo tipo diseñan metodologías brillantes para mejorar la salud en comunidades vulnerables. Al momento de implementarlas, se alían con empresas de tecnología o apps de telemedicina para digitalizar el proceso. El riesgo es inmediato: si no se fijan reglas claras desde el día uno, la empresa tecnológica podría adueñarse del modelo social, explotar los resultados por su cuenta o impedir que la A.C. replique su propio proyecto con otros proveedores en el futuro.
Para blindar el proceso sin frenar la alianza, la estrategia legal corporativa debe enfocarse en separar la metodología social de la plataforma técnica a través de tres pasos clave:
- Convenio de Co-creación y Secreto Industrial: Un contrato sólido con la empresa tecnológica que estipule explícitamente que el diseño del estudio y el método de intervención pertenecen a la A.C., reservándose el derecho absoluto de replicarlo en cualquier parte del país con total libertad de cambiar de proveedor de software si lo desea.
- Contratos de Confidencialidad (NDAs): Obligar legalmente a cada médico, facilitador y colaborador que participe en el proyecto a mantener bajo estricto Secreto Industrial los manuales y la lógica del proceso.
- Registro ante INDAUTOR: Inscribir el protocolo de investigación y los manuales educativos como Obra Literaria antes de presentarlos públicamente o en el extranjero. Esto otorga una "fecha cierta" que demuestra la autoría original ante cualquier intento de plagio.
Proteger la propiedad intelectual no es burocracia; es la única garantía de que el impacto social siga perteneciendo a quienes lo crearon.